Mientras preparaba esa charla el otro día, iba pensando en lo que quería contar, las ideas que quería que quedaran claras,… Era una charla sobre la supercomputación y sobre cómo la informática está presente hoy día en cualquier cosa. Para estas presentaciones tratas de recordar ejemplos que has visto en otras charlas, conversaciones con otros grupos que trabajan en los campos más diversos que puedas imaginar, anécdotas,…
Y así llegué a una conversación que tuve no hace mucho con un chico que colaboraba con varias empresas que trabajaban en la bolsa de Nueva York. Estas empresas usan la supercomputación para realizar compra-venta de acciones en milisegundos. Millones de operaciones que duran eso: milisegundos. Y claro, eso es lo que llamamos ‘mercado’. Por algún motivo, en televisión, nos venden la idea de mercado como un grupo de señores (siempre señores, nunca señoras) muy malos que están deseando hundir España en la más absoluta de las miserias. La realidad es que son ordenadores. Y en esos ordenadores se ejecutan unos programas que analizan una serie de datos y deciden en función de esos datos. Y como yo creo que los ordenadores no se equivocan, llego a la conclusión de que hay algo que no nos cuentan en este país y que hace que estemos en una situación que nos venden como tremendamente crítica.
Pero bueno, que me desvío del tema. El caso es que el mercado, reducido a su mínima expresión, es un conjunto de programas informáticos. Y aquí tenemos como, para “satisfacer” a esos mercados, este gobierno y el actual están haciendo todo tipo de reformas cuyo único resultado está siendo un sistemático empobrecimiento de la sociedad española y una pérdida de derechos sociales. Todo esto debido a que somos esclavos de los mercados, del sistema. No deja de ser curioso que un sistema creado para asegurar una mejor calidad de vida (¿no es ese el objetivo de cualquier sistema económico/social?) nos esté forzando a vivir peor que antes. Y es más curioso aún que nadie sea capaz de cambiar dicho sistema. Y, todavía más curioso: nadie sabe quién o quienes controlan el sistema. Vaya, que el sistema es un ente con vida propia e incontrolable (formado por ordenadores y programas, donde supongo que existirá también la figura del arquitecto y demás personajillos). A mí esto me recuerda a Matrix, pero sin pastillitas. Y sin mundo libre.
Autor
One comment
Uuuuhh...Matrix...la bolsa...ordenadores...creeeeepy...