Monthly Archives: January 2012

Mi mundillo

Con la chavalería

El viernes tuve que dar una charla bastante diferente al tipo de charla a la que estoy acostumbrado. Lo normal es ir a un congreso, estar rodeado de investigadores, profesores, becarios,…, y ahí tener que dar una presentación de unos 20-25 minutos acerca de aquello sobre lo que investigo. Y lo que suele pasar es que nadie o casi nadie atiende: todo el mundo está con su portátil, leyendo el correo, las noticias o lo que sea. También lo hago yo durante las presentaciones de los demás.

Sin embargo el viernes tuve que ir a dar una presentación de una hora a un instituto. Primera diferencia. La segunda, que la audiencia, los chavales, no tenía ni idea del tema que les presentaba (supercomputación y sus aplicaciones). La tercera y más importante: todos los chicos (a excepción de uno que se quedó dormido, lo cual no difiere de una conferencia cualquiera) prestaron una gran atención. Incluso se lo pasaron bien. Me hizo mucha gracia la total ausencia de vergüenza a la hora de hacer las preguntas más peregrinas que pudiera imaginar. En realidad, sólo un par de preguntas tuvieron algo que ver con el tema que les presentaba, lo cual tuvo mucha gracia. Los chavales estaban encantados viendo cosas que ni sabían que existían. Unas horas después de la charla me acordé de cuando era un enano y venía cualquiera al colegio o al instituto a dar una charla: aquella persona era poco menos que un dios que lo sabía todo sobre el tema que estaba contando. Y ahí fui consciente de que esos alumnos me habían tratado igual.

Una experiencia diferente y que me hizo una gran ilusión. Con mucho, la mejor audiencia que he tenido en una presentación. Y las risas que nos echamos…

Irrealaria

Las incongruencias

Últimamente ando liado tratando con la administración. Una fiesta. Ayer necesitaba un papel que debía acreditar que una persona que en este momento no está en España efectivamente no está en España. Si lo piensas, es de una simpleza extrema. Bien. Primera llamada telefónica para hablar con extranjería.

- “Hola. Necesito un certificado que acredite que una persona no está en España en este momento”

- “Ufff, qué complicado. Espera que te paso con otra persona”.

Dos personas después, alguien parece tener algo de idea.

- “Pues para eso tienes que ir a la policía. Pero sólo hay una brigada en Madrid que lleva eso. Es la que está en vía de los Poblados”

- “Pero… ¿no es esa la que tiene unas colas kilométricas y donde hay que ir de madrugada para poder coger un buen sitio en la cola?”

- “Exacto”

- “Pero ¿está segura de que ahí me lo pueden resolver?”

- “No, pero allí te informarán. Eso sí, tendrás que hacer la cola”

Momento de buscar soluciones alternativas. Busco en internet el número de teléfono de la oficina de la policía que trata estos temas en una provincia desarrollada (Cáceres) donde no obligan a hacer colas kilométricas y, además, responden al teléfono.

- “Hola. Necesito un certificado que bla bla bla”

- “Pues eso no lo puedes hacer. Para pedir un certificado que acredite que una persona no está en España, esa persona debe personarse en nuestras oficinas y pedirlo”

Ojo a la jugada: para pedir un certificado que diga que no estás en España, debes estar en España. Y olé.

- “Pero también puede ir a un consulado”

Llamada al consulado de España en San Francisco. Me responde el de la puerta, un tipo con una actitud deplorable y que me dice que el documento que estoy pidiendo no existe.

- “Me he pasado toda la mañana hablando con ministerios y la policía en España (¿sabes dónde está España?) y sí que existe ese documento y sí que lo hace el consulado”

- “Pues te paso con otra persona y le cuentas el rollo”

Rollo el que te tiraba yo a la cabeza. Finalmente hablo con una mujer, que sí parece tener ganas de hacer algo.

- “Ese trámite no lo hacemos casi nunca. De todas maneras es muy raro, porque lo podemos hacer pero lo tenemos que enviar a España y desde allí nos lo devuelven”

- “No tiene ningún sentido que un papel que debe asegurar que no alguien no está en España deba requerir todo esto.” Miro el papel que hay que rellenar y hay que indicar una dirección en España. “Incluso hay que poner una dirección española”

- “Sí. Typical spanish (la mujer metía expresiones así en inglés todo el rato). Y lo peor es que está hecho todo de tal forma que, por mucho que yo quiera ayudarte, esto tarda un mínimo de un mes.”

Todo es complicado. Todo son colas. Gente maleducada. Esperas interminables en el teléfono porque se han ido a tomar café…

Música

Freak XXI

La copla de la semana se la lleva Freak XXI. Vamos, buscas copla en el diccionario de la RAE y enlazan a este vídeo, no digo más. Banda que se forma después de que desapareciera Ktulu, con bastantes diferencias respecto a esa banda. El tema tiene unos añitos ya, pero sigue sonando espectacular. Se llama Excess.

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Cajón desastre

Casi 6

A falta de dos días para que este blog cumpla seis años, retomo la actividad del mismo. Casi un mes de vacaciones. Casi mil posts. Casi parece primavera. Casi me traen algo los reyes.

Me he pasado un mes prácticamente desconectado de internet. O al menos mi actividad ha sido nula. Estreno un año nuevo para mí: en los últimos años siempre he estado tremendamente ocupado, con poco tiempo libre. Sin embargo ahora me estoy dando cuenta de que voy a disponer de ese tiempo. Ya no tengo que ir a trabajar y volver a casa para seguir preocupado con un artículo que hay que finalizar, o con leer otro artículo que me podrá ser útil. Ahora puedo hacer eso en el trabajo y punto. Incluso mi vida social, en estado comatoso terminal desde hace mucho tiempo, podría mejorar durante este año. Pero este último punto es complicado porque ya me he acostrumbrado a lo que tengo y no me disgusta del todo.

El lunes, vuelta al trabajo. Con cierta inestabilidad porque ya nadie puede asegurar que al gobierno no se le ocurra despedir a los que tenemos un contrato de mierda en investigación en cualquier momento. Vuelta a la normalidad después de haber comprobado cómo siempre hay gente en la calle y cómo siempre hay gente comprando, independientemente de la hora. Es un choque: en mi cabeza, las horas que van desde las 9 de la mañana a las 2 de la tarde son horas en las que no debería haber nadie por ahí (más allá de jubilados y gente en paro), pero sin embargo hay más personas a esas horas que a las 7 de la tarde. Y me sorprende.

No hay propósitos de año nuevo. Nunca los hay. O sí, pero a sabiendas de que esos propósitos no tienen sentido para mí. Lo que tenga que venir, vendrá. Y tocará aceptarlo. Como siempre, habrá gente que entrará, otros que saldrán, los habrá que se molesten, los que se alegren de verdad,… Lo de todos los años.