Un sábado

Tenía toda la pinta de ser un sábado más en el anodino mes de agosto. Pero todo puede cambiar. Me levanté temprano para ser un sábado. Llevaba dando vueltas en la cama desde las 7:30. Tanque de café para desayunar, cereales, un par de tostadas francesas y un poco de sandía. A las 10 ya estaba en la bici con dirección a la Casa de Campo. 60 kilómetros después, llegaba a casa. Un tipo se picó un poco porque le adelanté y decidió ponerse delante… hasta que llegó una pequeña subida :D He estado casi dos meses sin hacer deporte y no tengo velocidad en nada, pero fondo sigo teniendo :) En todo ese rato, me dio tiempo a ir por lo que va quedando del proyecto río de Gallardón, que hay que reconocer que merece la pena. Sigo prefieriendo el anillo verde ciclista, cuando discurre junto a un río que no está encauzado en la zona cercana al puente de los franceses, pero merece la pena.

Por la tarde, un par de páginas de la documentación de la tesis (esto es un ladrillo de impresión, pero no queda más remedio) y 10 kilómetros de carrera por la zona de Aluche. Un montón de gente en las terrazas, niños cruzándose,…, pero casi todo el rato a la sombra.

Y por la noche, Origen. Creo que necesito verla otra vez :D Me pareció una pasada y recomendable para verla en pantalla grande. Hubo un rato que pensé que estaba viendo Matrix y que iba a salir un niño calvo diciendo que no había cuchara, pero lamentablemente eso no sucede :P

Un sábado aprovechado. Desconexión de la rutina diaria y de la pila de cosas que hay que hacer.

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