Una semana sin escribir. Sin escribir aquí. En estos siete días:
- Unos alemanes dicen que España se hunde, pero va a ser que no, pero puede que sí, y así hasta el infinito. Un coñazo.
- Los que mandan no saben a lo que juegan o, al menos, no nos lo cuentan. Consecuencia: un despropósito.
- Los que quieren mandar, sólo quieren eso: mandar. No se sabe nada más. Eso sí, están comprando palestinas a tutiplén.
- Caja Laboral ganó la ACB. Sorpresón. Leí esta semana que alguien dijo que este Barcelona era el mejor equipo europeo desde la Jugoplastika. Recuerdo aquel equipo yugoslavo como el no va más del baloncesto, como ese equipo que podía jugar con cualquiera sabiendo que iba a ganar, como la superioridad más aplastante que alguna vez ha existido en cualquier deporte. Una comparativa exagerada. No me voy a meter con el entrenador del Barcelona (vamos, que me estoy mordiendo la lengua, que ya es sabido que nunca me ha convencido Pascual). Y me alegro de que ganara el equipo vitoriano. Un club de baloncesto capaz de crear un ambiente enorme en su pabellón. Lo que viene siendo baloncesto.
- Esta noche los Lakers han ganado la NBA. Dejé de ver la final después del cuarto partido porque eso no había quien lo soportara. Le han dado el MVP a Bryant, de traca. El trofeo mandarina le daba yo. Un despropósito general. Eso sí, Gasol lleva dos años y medio en el equipo angelino y ha jugado tres finales, ganando dos. Parece que algo tiene que ver. Creo que Gasol acabará siendo el que mande en el vestuario porque es el único que tiene un mínimo de cordura, algo que ni el resto de jugadores ni cuerpo técnico tienen.
- Parece que hemos pasado de jugar una final de un campeonato del mundo de fútbol contra Brasil a tener miedo de… ¡Honduras! ¡Viva Honduras!
Copla de semana: Blackest Eyes. Son Porcupine Tree. Buen finde.
Autor