Al volver de Polonia

La semana pasada tocó Poznan, en Polonia. De martes a sábado. Fue una semana interesante, con bastante trabajo, muchos ratos buenos, alguna que otra cerveza,… Siempre está bien lo de encontrarte con gente con la que te llevas bien y con la que te vas a echar unas risas sí o sí.

Día espectacular para hacer fotos

Ayuntamiento

Allí me enteré de las noticias sobre Hungría, algo importante por allí. La moneda polaca se hundió en unas cuantas horas por el miedo a que les pudiera pasar lo mismo que a los húngaros. Polonia es un país peculiar, con un punto de incoherencia que resulta extraño. Un continuo ‘ni contigo ni sin ti’.

Mañana martes, huelga de empleados públicos. Tengo reunión a las 9 y otra a las 11´. Nada de hacer huelga. Si bien es cierto que no comparto las medidas del gobierno, lo que no quiero es que se aprovechen de mi participación en la huelga esos energúmenos con los que tengo que lidiar día sí día también. Si los sindicatos se preocuparan, deberían estar sí o sí en televisión diciendo que es inmoral que las medidas se apliquen también sobre, por ejemplo, los becarios. Alemania acaba de anunciar (aunque se sabía) que incrementa o no toca el presupuesto en educación e investigación. Aquí fue lo primero en recortarse.

2 Comments

  • txetun
    8 June, 2010 - 11:27 | Permalink

    Porque el tema becario (en general) creo que es una concesión sindicato / gobierno / patronal que, al rallar la legalidad, se mantiene de puertas para adentro. Los derechos sociales y laborales de los becarios son inexistentes, las responsabilidades con las que cargan son superiores a lo que la ética dicta, el grado de exposición es altísimo y el bagaje formación / labor realizada es siempre favorable a la empresa/institución. El becario es el esclavo del siglo XXI (y porque aquí todavía no se ha impuesto la figura del trabajador voluntario que hace gratis cualquier cosa para tener currículum necesario para trabajar).

  • 10 June, 2010 - 08:53 | Permalink

    Pues por cosas así es por lo que los sindicatos no tienen poder de convocatoria alguno. La impresión es que no representan más que a unos pocos y así les va. En mi departamento, de unas 80 personas, sólo 3 hicieron huelga. También es cierto que, cierto jefe de unidad cabrón (no mi unidad, por suerte), programó un experimento importante para ese día, por lo cual hubo gente que tuvo que trabajar sí o sí. Si los sindicatos fueran como deberían ser, ese jefe se hubiese llevado un toque pero... ya sabemos cómo van las cosas.

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