Llevo unos días durmiendo peor que mal. Si se le suma que tengo más trabajo del normal, más reuniones de las normales y más cosas anómalas de lo habitual, obtenemos que llego a eso de las 10 de la noche que no soy yo. Realmente no soy yo en todo el día, pero eso es más complejo. Historia de las dos últimas noches: una me levanté a la una de la mañana, en medio de una movida mental horrible que me hizo estar convencido de que eran las siete; la otra, me pasó lo mismo a las cuatro. A ver si hoy avanzo otras tres horas y me despierto a la hora que de verdad me tengo que despertar.
Buscando motivos, se me ocurren algunos. El primero es este vídeo:
Acojonado estoy de ver a Casillas cantando. Le queda mejor dedicarse a cortar dientes de león. Grande Fesser.
Otro motivo es la boda de la hija de Aznar. Estoy convencido que mientras estoy medio adormilado me pongo a imaginar la foto de todos los invitados, con crucecitas rojas sobre las caras de los implicados en temas de corrupción. Esta opción es interesante, porque creo que a Marianín le está pasando algo parecido.
Hay más, pero esas otras opciones son imposibles, de puro reales que son. La respuesta es siempre la más estúpida.
En fin, voy a por una Dormidina. Epi y Blas saben mucho.
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