Con esto de que todos los días te hablen de la Bolsa, de las leches que se están pegando en esos edificios tan molones repartidos por medio mundo (el otro hace lo que dice esa mitad, que viene a ser, pasar hambre), te enteras de cosas curiosas. La Bolsa representa, número arriba número abajo, el 10% de la economía de un país. Y esto sabiendo que durante los últimos años el valor de las Bolsas mundiales se ha inflado de una manera notoria. Cuando trabajé en historias relacionadas con la Bolsa, el Ibex 35 estaba por debajo de los 10.000 puntos después de haber experimentado dos años muy buenos. Esto fue en 2005. Hace un año estaba en… ¿15.000 puntos? Una pasada.
“Habitualmente los períodos buenos para la construcción no lo son tanto para los mercados financieros.” Eso fue lo primero que me enseñaron al empezar a trabajar en ese sector. Era curioso que lo que sucedía era que años buenísimos para la construcción eran también años buenísimos para la Bolsa.
Ahora hay que poner pasta para que se salven unos cuantos que antes estaban tan contentos con que todos los ciudadanos se endeudaran a las orejas. Incluso tienen la desfachatez de decir que la culpa de la crisis es nuestra por endeudarnos. Bueno, yo no compré ni ganas que tenía. Pero mientras el personal sigue igual de jodido que hace unos meses por las hipotecas, o peor, porque es lo que tiene el Euribor y eso de no hacer cuentas con dos o tres puntos más del valor actual del índice, pero eso es otra cosa, los mandamases de esas empresas que están al borde de la ruina están forradetes (ejemplo1, ejemploN).
La verdad es que las personas con las que me relaciono en el trabajo son funcionarios y esto de la crisis lo ven a lo muy lejos. Los becarios… madrecita, madrecita que me quede como estoy. Bueno, eso es lo que piensan muchos. Y qué coño: es algo que si no tienes piso que pagar, si tu situación laboral es la normal (inestable) y no tienes muchos planes a corto y medio plazo… qué más da. O será que soy un pasota.


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