Underneath the Stars
La canción que abre lo último de The Cure: 4:13 Dream. El inicio de la canción me gusta mucho. Es más, la canción enterica está bastante bien.
La canción que abre lo último de The Cure: 4:13 Dream. El inicio de la canción me gusta mucho. Es más, la canción enterica está bastante bien.

Nombre: Rodrigo (Angelito en casa).
Edad: 49 años.
Profesión: sus labores.
Estudios: licenciado en Derecho, con un máster en Administración de Empresas que me pagaron mis papis y un doctorado en Economía porque llegué a ser un tío importante y así te regalan esas cosas.
Otros: vendo crecepelos.
Experiencia profesional: diputado. Aproveché la situación para privatizar a tutiplén, porque soy un libertino liberal. Utilizando una reforma laboral que me habían dejado, establecí como algo lógico la subcontratación. Los pisos subieron, pero como líder e ideólogo de la Economía, lo dejé así, porque los españoles los podían pagar (¡banda de vividores los españolitos!). Director Gerente del FMI: bajo mi mandato, la lié parda y ahora está todo el mundo como está. Realmente yo estaba allí porque era un liberal libertino. Cuando leí uno de los informes que habitualmente me pasaban y no leía, en el que se explicaba la que había liada, me marché. Ahora estoy calladito en mi casa barriendo y fregando.
Perfil: el derecho.
Busca: que no me busquen.
¿Qué es esto de música Carrefour? Bueno, es la música estándard que te encuentras en los centros comerciales. Suele ser música facilona, alegre, con un poco de ritmo y a un volumen no demasiado alto, no sea que moleste. Esta música contrasta con la música Stradivarious, que es una música machacona, puesta a toda leche. El objetivo de esta segunda es que el acompañante masculino trate de quedarse fuera del establecimiento y empezar así una disputa parejil. Son unos cabrones.
Si en tu zona no hay Carrefour, cambia el nombre por Wal-mart, Fred Meyer, Walmex,…, al fin y al cabo son todos la misma mierda.
La C del bicho
Bueno, para mí el Carrefour es un centro de ocio, nada de un centro comercial. Justo antes de entrar alquilas un carrito por 50 céntimos y empieza la diversión. ¿Qué mejor que un carro inmanejable por esos pasillos repletos de botes de tomate, pan de molde, calcetines y sartenes? Tomas un poco de impulso, colocas los pies estratégicamente sobre las ruedas traseras y fiesta.
Bueno, dos ejemplos de música Carrefour. El primero, Franz Ferdinand. La coplilla es Take me out. Un gran momento en el centro de ocio Carrefour de Aluche, Madrid, corriendo por uno de los pasillos de la primera planta del chiringuito, gritando esta canción.
La segunda la he tenido que investigar más porque no sabía qué canción era. A ver, la he escuchado tropecientas veces en estos centros comerciales, en las radios alemanas -es lo que toca escuchar en los coches y autobuses- está a todas horas, en el autobús,…, pero no tenía ni idea de quién la cantaba ni del título de la copla. Es Nelly Furtado, y la cancioncilla es Say it Right. Dentro de nada pongo a Madonna a dúo con Jacko. Ahí lo llevas.
Ejemplo, para acabar, de lo que no es una canción Carrefour:
Es importante aquí no confundir el concepto música del Carrefour con el concepto chollos del Carrefour: de vez en cuando, entre los montones de discos que ponen a poquitos euros te encuentras cosas decentes. Lo coges, pasas junto a la estantería de discos más vendidos y compruebas que los tres primeros son Enrique Iglesias, David Bisbal y Alejandro Sanz. Cada uno de esos cacho-plástico cuesta unos 20 €. El cacho-plástico que te llevas, 5€. Felicidad. Como te ha salido barato, puedes ir a Tipo, si es que sigue existiendo en tu zona, y buscar más clásicos básicos por poca pasta.
Aznar, ese hombrecillo de poca estatura, vocecilla ridícula y bigote (coño, de estos ha habido unos pocos): “Soy un ecologista sensato“. Las explicaciones que da sobre el cambio climático no tienen desperdicio. Esto viene a confirmar que aquella reunión con Jorge Arbusto (hijo, aunque el padre también era tonto de remate) en la que puso los pies encima de la mesa mientras fumaba un puro y de la que salió hablando mexicano fue, sin duda alguna, la reunión que estadísticamente más asistentes anormales tenía. Dos de dos.



Noticia en El País: A Merkel no le gusta que Sarkozy la manosee. La verdad es que me he echado unas buenas risas con la noticia. Y es que, si bien es cierto que los alemanes hacen todo lo posible para que te integres, también es verdad que su espacio personal, la distancia que guardan, es gigantesco en comparación a cualquier país latino-mediterráneo. Es más, gesticulan poquísimo en comparación a lo que cualquiera por ahí hacemos. Mi teoría es que tienen un lenguaje terriblemente complicado para evitar tener que gesticular. Y cuando se ven un poco limitados, juntan varias palabras en una sola y a tomar por saco. En la oficina, sólo hay un chico alemán que gesticula un poco cuando habla, pero eso es, como él dice, porque viene de una zona de Alemania que fue conquistada en tiempos por los romanos, lo cual hace que él sea una persona evolucionada respecto a los demás, a los que llama primitivos. Por cierto, tengo que escribir sobre lo de primitivos, porque ya lo he escuchado varias veces desde que estoy aquí.

No gesticulo demasiado, creo, pero aún así es cierto que descontrolo un poco al personal en la oficina. Cuando hablamos, puedo ver que no saben muy bien qué mirar: los ojos, las manos, la boca,… Se pierden. Demasiada información. Las reuniones son terribles, espartanas, aburridas. Vale, una reunión siempre es aburrida.

Y esto no cambia mucho ni cuando se emborrachan. Hace unos días, me piré a ver un concierto al Substage. Fui solo porque en la oficina o son viejunos o los pipiolines son un poco pijillos-empollones y prefieren ir a bares donde ponen música Carrefour (este viernes explico esto) en lugar de ir a un concierto punk. No es un problema salir solo: a los pocos minutos has conocido a bastante gente que te consideran casi como un amigo, así que está bastante bien. Puedes pensar: se emborrachan, pierden la capacidad de conectar varias palabras en una sola y no les queda más remedio que reducir ese espacio personal. Además, en algún momento se deben acercar si quieren luego tener zagalines, digo yo. Bueno, ni así. A veces llega a ser terriblemente frío. De todos modos, siempre te lo pasas bien.
En fin, las diferencias culturales, como dice el artículo comentado al principio.
**Este gráfico está explicado aquí. Si me tengo que poner a tres metros de una persona para hablar con ella, tengo que gritar. Eso es demasiada distancia.