No sé si ha sido hoy, ayer o hace cuatro días. Ni idea. Pero es que he leído lo del anuncio ‘Las croquetas de mi Puri’ y no me lo puedo quitar de la cabeza. Vamos, que estoy partido de risa todo el día. La ministra de igual, esa que cada vez que habla sube el pan, sigue haciendo de las suyas. Es una figura. Pero por favor, que se meta con Pepiño Blanco en un búnker y se queden en silencio una temporada, que no es cuestión de que las cosas siguan subiendo de precio.
Otra cosa que me ha hecho gracia en los últimos días: lo de Telecinco y la Sexta. Cada día, al llegar a casa por la tarde, intento encontrar la última chorrada que han hecho los de ‘Sé lo que hicisteis…‘ frente a la sede de Telecinco. Y esta ha sido muy buena
Y ya puesto a poner vídeos chorras, pongo uno de Los Batasunnis, que también tienen su gracia.
Ayer tocó visita a Heidelberg. Desde que llegué aquí todo el mundo me decía ‘Tienes que ir a Heidelberg, es de lo mejor que hay en Alemania’. No está mal. Llegué allí a eso de las 11 de la mañana, después de una peripecia de autobuses, tranvías, trenes,… Lo primero era tratar de conseguir un plano y me encontré con una cola kilométrica en la oficina de información que hay a la salida de la estación de trenes. Pues sin plano, que no estoy para esperar 15 minutos por un papelote.
Pregunto a un hombre que pasaba por allí. Habla inglés. Respuesta, traducida a un perfecto español: “eso está pallí, mú lejos”. Bueno, a andar. A los 20 minutos, que tampoco era tan lejos, llego al centro de la ciudad y me encuentro con la sorpresa: están celebrando un festival medieval. En cada plaza de la ciudad, un concierto y puestos en los que comprar cerveza y comida (carne o salchichas, podías elegir ). Intento recordar los chiringuitos que más me gustan a primera vista y me marcho a recorrer el resto de la ciudad. Subida al castillo, universidad,…
Una vez acabada la misión ‘guiri’, toca integrarse. Me marcho a una de esas plazas, compro una cerveza y una bratwurst. Me busco un huequecillo en una de las mesas y comienzo a hablar con la gente que había por allí. Como dice Jafuda, esta gente te integra a toda leche, y si es en sitio donde el personal habla muy bien el inglés, pues más fácil aún. Cuatro cervezas después, dos o tres bratwurst en el estómago y unos cuantos dulces, decido que es momento de irse, que queda una hora de camino hasta mi casa y otra peripecia de trenes y autobuses.
Esta semana empieza el Oktoberfest aquí. Habrá que integrarse, one more time. Ah, me dio por preguntarle a uno que qué le parecía el Oktoberfest de Munich. Su respuesta “¿A quién le interesan las montañas rusas habiendo cerveza?”
Este tema es el que cierra el último documental de Michael Moore: Slacker Uprising. Está en descarga gratuita para la gente en Estados Unidos y Canadá. Para los que no vivimos por allí, siempre nos quedará utilizar un proxy, el youtube o el p2p. No es que merezca demasiado la pena: como dice el propio Moore, es una manipulación. Tampoco es ninguna sorpresa: Bowling for Columbine estuvo bien, muy bien; Farenheit 9/11 ya bajó un poco y Sicko era algo que ya ni el propio Moore se tomaba en serio. Pero bueno, Slacker Uprising tiene momentos interesantes, como el grupo de universitarios católicos, Tom Morello y, por supuesto, George W. Bush, que con sólo aparecer en pantalla consigue que te eches a reír (o llorar, esto depende de la sensibilidad de cada cual).
Bueno, el vídeo. REM.
Y como ha salido Bush y las elecciones americanas se acercan, recordar aquel fantástico vídeo que apareció por aquí hace algo más de dos años. Es que me imagino al viejo de McCain haciendo lo mismo. Bueno, esta era esa entrada (enlace).
Anoche, en una despedida de soltero (a esto se le llama integrarse a toda leche; otra cosa es que a quién se le ocurre organizar una despedida de soltero en miércoles, pero no pasa nada) al personal al fin se le quitó la vergüenza de chapurrear inglés. Incluso alguno se arrancó con un español aprendido en dos semanas en Mallorca rodeado de miles de alemanes. Esto es, sabían decir ‘hola’, ‘cerveza’ y ‘adiós’. Vamos, lo que sé decir yo en alemán
Uno de estos zagales, me preguntó por… ¡la crisis en España! Maldita sea, no me libro del tema ni cuando estoy fuera del país. Y no supe qué decirle: me acordé de una conversación que tuve una mañana, con un cafelito, en un bar de no sé qué lugar. Ahí, un amigo me dijo ‘¿Crisis? ¿Qué crisis? Estoy ahora mejor que hace un año: cobro lo mismo, tengo la misma seguridad/inseguridad en el trabajo y el coche que me quiero comprar vale ahora mucho menos que hace un año.’ Es lo que tiene esto, que va por barrios. Tengo otros amigos que están muy jodidos por las hipotecas, con una situación laboral complicada,…
Total, que como no había respuesta, acabamos hablando de fútbol (todavía se están recuperando por aquí después de haber perdido el domingo contra el Stuttgart). Y si hablas con un seguidor del Karlsruhe, éste en pocos minutos te hablará del gran momento de gloria de su club: el 7-0 que le hicieron al Valencia en la Copa de la UEFA de principios de los 90. Ese sí que fue un momento de crisis del Valencia Estoy a ver si consigo una entrada para ver al Bayer de Munich por aquí, pero me dicen que eso es bastante complicado. Otro momento de crisis.
Mañana, Mahmoud Ahmadinejad (ya sabes, con ‘h’ aspirada) comparece en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Ya sabemos que es un extremista, pero por si no lo sabíamos, esta gente nada extremista nos lo recuerda.
A esta manifestación tenían pensado ir tanto Palin como Clinton (odio esto de que se pongan el apellido del marido, lo tengo que decir). Otras dos con ideas muy de centro.
Me voy a hacer extremista creacionista, que es lo más.
Al día siguiente de llegar aquí decidí salir a correr un rato. La selva negra está aquí al lado y pense ‘a ver qué tal está eso’. Fui corriendo en dirección hacia el centro de trabajo (que está incrustado en mitad de un bosque espectacular) y a unos dos kilómetros de casa, giré por uno de los múltiples caminos que hay en dirección Karslruhe (si miras un mapa de la ciudad, verás que salen unas rectas interminables hacia el norte que son en realidad caminos para peatones o bicicletas. Esos caminos suelen estar asfaltados, no así los que no se ven en los mapas y que conectan en perpendicular dichos caminos.
Bien, si te gusta correr, montar en bicicleta, pasear,…, este es tu sitio. No he sacado fotos porque ir cargado con una réflex mientras corro es un poco incómodo, pero a ver si un día me doy un paseo y pongo alguna por aquí. El bosque es muy, muy denso, con unos árboles enormes y la facilidad para perderse es grande. El segundo día que salí, decidí innovar, ir de un camino a otro, hasta que me perdí. Por suerte encontré unas casas por ahí perdidas y pregunté. Los que estaban por allí no hablaban inglés, pero bueno, con palabras claves conseguí localizarme. Ahí también descubrí que es mejor salir antes de las 7, que a partir de esa hora empieza a oscurecer un poco (ahí el bosque mola más) y la gente desaparece totalmente de la zona.
El sábado me propuse empezar a correr, dirección sur, hasta donde llegara. Llegué hasta el castillo de Karlsruhe. Eso son unos 9 kilómetros desde casa. Ir no fue un problema. Volver, sí. De todos modos, lo de salir cuatro días a la semana a correr no me lo quita nadie