Durante el tiempo que esto estuvo caído, no tuve demasiado tiempo libre. Pero uno de esos pocos ratos lo pasé viendo, one more time, Ciudad de Dios. Es, con diferencia, la mejor película que he visto en mi vida. Me imagino al Meirelles durante el montaje diciendo “¡Qué pepino de pelicula me he cascado!”. Y no es para menos. Todo el mundo te hablará de El Padrino, pero como esto va por gustos, yo te hablo de Ciudad de Dios.
Buscapé me da pena durante tres cuartas partes de la película; Bené es… Bené es un tío guay, como dice la película; Zé Pequeno es un cabronazo al que cogí un poco de cariño; la situación que relata es triste, pero al mismo tiempo no te deja un mal regusto en el cuerpo. Un pepino. Y la música es otro punto importante en la película: no aburre, no quita protagonismo, no trata de demostrar que está ahí (algo que Amenábar no consigue ni de coña, pero es que este tío se flipa con su Casio).
Para quien no la haya visto, la historia es contada por Buscapé, con una voz en off que no aburre, que complementa las imágenes – espectacular el montaje y la fotografía – algo que se agradece cuando días antes te has tragado la cansina voz en off de Sin City. Apenas ofrece momentos sin que esté pasando algo, otro punto importante a su favor.
Y por estas que la he visto incluso en portugués (hablo cero portugués, pero llevo unas semanas con un ramalazo friky que ha hecho que me ponga a leer portugués a tutiplén y aunque tenía pensado empezar a estudiar francés el próximo año, igual cambio a portugués que me gusta más cómo suena
), con subtítulos también en portugués porque es la única forma de coger el concepto, y es mejor entoavía. Aunque el doblaje al español en este caso es espectacular, nada que ver con lo que han hecho con No Country For Old Men (joder, el “Call it, friendo” de Bardem era para no doblarlo
)
Si no la has visto, ya te la estás descargando
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One Comment
Una de esas películas que tengo pendientes de ver y que no he visto. A ver cuándo me animo. Ciudad de Dios digo.
Un abrazo, míster.