Otra vez en Zaragoza. Es la primera de las tres paradas (cuatro contando el fin de semana en Madrid) que tengo en los próximos días. Por primera vez estoy en un congreso en el que casi todos los asistentes son físicos, químicos o biólogos y eso se nota: sólo hay un enchufe, al final de la sala de conferencias y en una esquina. ¿Sabes quién está sentado al lado?
Resulta curioso el ver poquísimos portátiles encendidos. La próxima semana eso será totalmente diferente.
Cosas interesantes:
- No hace frío.
- Esta vez Zaragoza no huele mal.
- Se me está pasando la manía que tengo hacia los autobuses maños.
- Veo a Fluvi por todas partes.
- Lo de los autobuses está consiguiendo que me empiece a gustar la ciudad. El contraste pueblo-ciudad ya me tenía, en cierta medida, ganado
Seguiré informando.
PD.- Es la décima vez (una arriba, una abajo) que vengo a Zaragoza. Eso significa que ha costado que mejores. Historias pasadas tampoco ayudaban mucho a mejorar la imagen de la ciudad.
Añadido.- Se me olvidaba un minipunto favorable a Zaragoza: la happy hour del Flaherty. Lo descubrí en septiembre y ahora he vuelto. Tremendo.

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