… por ahora, que todavía me queda una semana
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Una semana en Lyon, con un frío del carajo que me servirá de preparación para futuros viajes (ainsss, la Europa no mediterránea que fría va a ser). Si quieres una crónica del viaje, pues te lees las entradas que hace un par de meses nos dejó elúltimomosquito (I y II), porque viene a ser parecido y él lo cuanta con mucha más gracia y mejor que yo. La principal diferencia es mi tendencia a perderme, intencionadamente, y llegar a sitios raros (en Catania esto no era difícil, porque todo era raro), como es la confluencia de los ríos Saona y Ródano. Bueno, no fui capaz de llegar a dicha confluencia porque el ambiente por allí era raro: prostitutas y más prostitutas a las 2 de la tarde. Y eso no viene en las guías turísticas – creo.

Y otra cosa que no nombró este logroñés ilustre (aunque no sea de Logroño, porque estos son como los de Bilbao) es el Museo Urbano Tony Garnier. Por lo visto hay un chiringuito que es lo que se conoce como museo y que tiene una casa decorada de tal y cual manera, bla bla bla. Pero es que entrar en un museo quita mucho tiempo y más aún cuando lo interesante está en la calle, en las fachadas de los edificios – ahí, gratis, como debe ser.

Y paso de contar ná más. Lyon merece una visita
Aunque esté en la República Gabacha. Durante los próximos días subiré tropecientas y una fotos a Flickr.