Estos días estamos viendo cómo el PP comienza una campaña contra lo que denominan el despilfarro publicitario del Gobierno. Lo mismo que hizo el PSOE en su día, porque esto es algo que todos hacen y argumentan que cuando estén en el poder disminuirán el gasto en publicidad y bla, bla, bla. Y aquí les doy la razón a todos.
Pero más vergonzoso es ver cómo se utilizan las páginas webs institucionales de los ministerios para las campañas electorales (porque es eso amiguitos). Le puedes echar un vistazo a, por ejemplo, la página del Ministerio de Educación y Ciencia o a la del Ministerio de Fomento. Como podrás observar la actividad de las señores ministras es terrible, un no parar, un sinvivir. Todos sabemos que es fundamental que la ministra de fomento (esa que argumenta peor que un niño de 3 años) asista al partido contra la pobreza (por llamar de alguna forma a ese atentado contra la inteligencia humana). Y la de educación en un desayuno, ¡toma ya! Podían poner también: hoy la señora ministra se ha levantado un poco resacosa por el cenorrio de anoche pagado con lo que se ahorran en ______ (aquí puedes poner cualquier cosa que se te ocurra).
Esto es igualito a las elecciones municipales aquí, cuando la web del ayuntamiento placentino era un no parar de noticias de la alcaldesa: hoy ha inaugurado un parque infantil; hoy ha comido con los ancianos; hoy desayuna con los empresarios de la plaza;… Claro, como no entra nadie a la web, pues se dieron cuenta de lo que estaba haciendo el PSOE cuatro días antes de las elecciones.
En fin, que pongan noticias interesantes en las páginas web, que las hagan más accesibles, con más información útil y si los que están al frente de los ministerios quieren que la gente lea sus venturas y desventuras a este lado y al otro de los Pirineos, pues que se hagan un blog. Pero que ese blog no sea con dinero público, que ya bastante hubo con pagar la web del congreso.
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