Daily Archives: 23 December, 2006

Cine

Beavis y Butthead

Regalito navideño de la pelí­cula Beavis y Butt-Head recorren América.

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Mi mundillo

Resumen

Esta entrada la tení­a pendiente desde que hace un tiempo y allá va. Simplemente es algo que quiero tener para mí­, para poder leerlo dentro de un tiempo y acordarme de los buenos momentos que he pasado durante los dos últimos años en Madrid ya que, por suerte, la memoria borra casi todas las cosas malas. No es un repaso cronológico, es una mera lista con las cosas con las que me quedo de ese tiempo.

Aunque no vaya a ir por orden, empiezo por el principio, recordando el viaje a Madrid con Txetun en el 205. Por cierto, muchas gracias a Txetun, que se embarcó en una aventura en la que él no tení­a nada claro lo que iba a hacer. Para recordar de aquel dí­a: Bubble Boy.

No me puedo olvidar de Félix con su cachuela (¡qué asco!) y con sus argumentos estúpidos para discutir sobre el más estúpido de los temas que cualquier estúpido pueda estúpidamente pensar.

A los zagales de Serfiex, por esa gran noche haciendo botellón en la Plaza de la Paja y las copichuelas en el Berlí­n Cabaret, que a partir de ese momento se convirtió en un lugar recurrente en posteriores salidas nocturnas. Incluir aquí­ a Luí­s durmiendo en la moqueta de la oficina.

El que ha sido uno de los mejores momentos en estos dos años: el Womadrid. Fue el cierre perfecto para mayo de 2005, que fue el mes de los festivales: Womad (gran fiesta con los chavales de la universidad), Festimad (todaví­a veo piedras volando) y el Womadrid. De un botellón entre dos personas que parecí­a que iba a ser de lo más aburrido, surgió una fiesta espectacular junto al lago de la Casa de Campo. Sencillamente un momento indescriptible. Para recordarlo, nos llevamos unos recuerdos de aquella noche, algunos de los cuales se quedaron con nosotros hasta el final en aquel piso.

Y después de eso, como no, recordar al individuo que decidió que era el momento de chocarse contra mi 205 y destrozar todo el lateral del conductor. La policí­a me robó mi coche. Gran momento cuando tuve que llevarlo desde Manuel Becerra hasta Caramuel por la M-30 y todo el personal mirando el golpe que llevaba en el coche. Antes de eso, tuve que ir al Depósito Mediodí­a 2 a sacar mi coche de allí­. ¿Dónde está este depósito? Junto al poblado de las Barranquillas. Otra experiencia curiosa esa de tener que atravesar el poblado para poder llegar hasta mi coche.

Las noches en Alcalá, ciudad que se reveló como el mejor lugar de Madrid para pasar un buen rato tomando algo.

La muerte del Papa: aquellas monjas cantando canciones de Juan Luis Guerra no tienen precio.

Copa del Rey de baloncesto: creo que es el mejor espectáculo deportivo al que se puede asistir en este paí­s. Las diferentes aficiones en las gradas, el buen ambiente entre todo el mundo (¡esos canarios!) y la tensión de cada partido, hacen de esos cuatro dí­as un entretenimiento de primer nivel.

Las escapadas de un dí­a a las provincias cercanas a Madrid. Sin duda uno de los alicientes de Madrid está formado por todos los lugares cercanos donde uno puede perderse. En menos de 2 horas de coche descubres muchí­simos lugares increí­bles. Pamplona, que está a más de 2 horas pero que fue un fin de semana muy bueno.

Rubén: ¡crack!

Perderse por el Madrid de los Austrias. Es difí­cil porque no es muy grande esa parte, pero merece la pena.

Harry, la mascota en la oficina de Alten. Ya se ha hecho mayor y ha encontrado una novia. En Alten también, el roscón de reyes, el codillo adimensional del bar la Gamba y las navidades descargando ví­deos.

La experiencia trabajando en Alcatel (la entrada más comentada ví­a mail de este blog).

El concierto de los Sunday Drivers junto a Txetun. Son muy buenos en directo. Aquí­ meto también el concierto de Deluxe, con los chavales de La Hora Chanante repartiendo leches por ahí­ y con el cabezón del cantante de los Sunday Drivers impidiéndome ver a Xoel.

El conciertazo de Tool.

Faemino y Cansado con Antonio y Javi. Un minipunto para cada uno de ellos.

La contaminación de Madrid. Las obras de Madrid. Los atascos de Madrid.

La estancia de M. durante estos últimos meses. Gracias a ella he vuelto a disfrutar, justo al final, de Madrid.

Dormir en las escaleras del metro de Banco de España, un clásico. Dormir en el búho. Dormir en un taxi. Dormir.

Gran parte de estos recuerdos corresponden al primer año por allí­, pero eso es lógico teniendo en cuenta que desde principios de 2006 apenas tuve tiempo para nada ya que me empecé a aburrir de Madrid y decidí­ empezar con los pendientes que tení­a por ahí­ y que ahora me han llevado a estar en Extremadura.

Hay muchas más cosas y seguro que podrí­a haber redactado esto de otra forma, pero me habrí­a quedado melancólico y no es esa la sensación que me queda de Madrid. Como antes con otros sitios, me aburrí­ de estar ahí­, pero ese aburrimiento lo olvidaré pronto y sólo quedarán algunas cosas, como ha sucedido ya con los años en Cáceres.

Si alguien quiere añadir más cosas, que utilice los comentarios ;) .