Pequeña entrada para contar algo sobre el concierto de Muse del pasado viernes en el Palacio de los Deportes (creo que ahora quieren llamarlo Palacio de Deportes o algo así, chorradas de los políticos).
De los teloneros no puedo decir nada, porque ni sé quiénes eran ni los vi (aproveché para tomar algo en una terraza de la plaza Felipe II
). Cuando entré en el pabellón los asientos que quedaban estaban un poco alejados del escenario, aunque eso me permitió ver el concierto sentado (primera vez en mi vida que veo un concierto sentado y la verdad es que está mejor de lo que pensaba). La entrada que había era espectacular, con la pista llena y con gran parte de la grada ocupada. El escenario estaba muy a tono con Madrid, ya que estaba formado por dos grúas (de las típicas de obra) que sujetaban unos cables y el fondo del escenario que era una pantalla gigante sobre la que después se proyectaría todo tipo de imágenes.
Sobre Muse propiamente, el resumen podría ser que el disco nuevo en directo no les funciona, a excepción de una canción. No les funciona porque para llevarlo al directo utilizan mucho el sampler, pero para que sus canciones antiguas suenen bien utilizan una configuración del sonido en la que el bajo tiene mucha importancia en el resultado final (esto viene siendo costumbre en todos los conciertos) y esa preponderancia del bajo hace que el sampler apenas se escuche o que se mezcle mal con el sonido del grupo, dando como resultado un sonido raro. La canción City of delusion, para olvidar: en vez de utilizar un artilugio raro (indescriptible si no eres un profesional de esto) para simular la trompeta, podían haber incluido ese sonido en la pista y punto.

Tocaron casi todos los temas de Black holes and revelations, para entusiasmo de la muchachada, pero con el problema que he comentado en el sonido. El concierto arrancó muy bien y consiguió un primer momento álgido con el tema Plug in baby, con el que todo el pabellón saltó (menos los cuatro que a esas alturas del concierto seguíamos sentados). Después, un par de temas de auténtico bajón (pero bajón, bajón), hasta que le llegó el turno a Feeling good, la canción mejor interpretada de la hora y cuarenta minutos de concierto. A partir de aquí y hasta el final (antes del bis), varios temas más del último disco que poco añadían al concierto.
Aquí llegó lo mejor (lo que más me gusto aparte de Feeling good): el bis. Tocaron tres canciones, la primera de ellas totalmente intrascendente, pero después vino Muscle Museum (¡tremenda!) y el cierre, con la única canción del Black holes and revelations que sonó bien: Knights of Cydonia. Precisamente el viernes salió a la venta el single con esta canción. Con esta canción el sampler se adaptó perfectamente al sonido del grupo, lo que unido a que pusieron la letra del estribillo en el fondo del escenario (si no nos ponen la letra, cualquiera sabe lo que cantamos
) y al ritmo ascendente de la canción, hizo que el público se metiera totalmente en el concierto, que se dejara llevar y que todos nos fuéramos de allí con un gran sabor de boca, con unos 10 últimos minutos memorables.
Como todos los vídeos que he encontrado por ahí del concierto del viernes suenan muy mal, pongo el de su actuación en Festimad 2001, que fue un concierto de sobresaliente alto (lo de los globos lo repitieron, pero en un festival llama más la atención).
Si tuviera que ponerle nota al del viernes, le pondría un 7.5: que sonaran mal algunas canciones no quita que aquellas que sonaron bien lo hicieran de forma fantástica (con dos o tres temas más del primer disco la nota hubiera subido mucho
).
Ahora queda Tool, el concierto más esperado por mí en mucho tiempo. Me conformo con que sólo se escuche la batería y la voz de Maynard (aunque si también se escuchan el bajo y la guitarra, no me voy a quejar
).
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