Esto va de energúmenos que te encuentras mientras vas saltando de enlace en enlace en esto de internet. Con el boom de los blogs y del twitter, a lo que le puedes sumar el Facebook en aquellos casos donde el tipo o tipa de turno no entienda en concepto privacidad, puedes acabar sabiendo más de lo que quieres de alguien. Alguien a quien seguramente no conoces.
Me hace gracia encontrarme con gente que, cuando se sienten en condición de fuerza (concepto más que discutible), toman la postura de ‘voy sobrado y te lo voy a demostrar’. Insisten en demostrar esa actitud en sus comentarios, dejando al resto del personal con ganas de decir cosas que se guardan por respeto. Son como trolls, pero que además utilizan cuatro o cinco palabras que consideran cultas para así diferenciarse de los trolls.
Pero todos los caminos llevan a Roma y, sin saber muy bien cómo, acabas leyendo un sitio en el que también está el/la energúmeno/a en el que muestra una actitud diferente. Ahí hacen la pelota. Siempre hacen la pelota a gente que pasa totalmente de ellos, pero insisten en hacer comentarios, preguntas vacías o repetitivas, pedantes. Se muestran como la mierda más mierda del mundo, como lo más arrastrado.
[Un momento, que hay una escena chula de Ciudad de Dios, en La 2. Bené es un tío guay]
Y es gracioso. Me los imagino en clase en el colegio, con 10-12 años, queriendo ser el líder de la clase pero siendo en realidad el pringado. El compañero que entre dos o tres siempre lleva la voz cantante, más por pasotismo del resto que otra cosa, pero que hace lo que diga el guay porque en el fondo quiere ser guay. O la guay. Este tipo de imagen en mi cabeza me hace mucha gracia.
[Vuelvo a Ciudad de Dios. Estoy intentando buscar al guay de la clase y al pringao que quiere ser guay en la película, pero no me sale. Es que Bené es cojonudo y en esta historia no había nadie cojonudo]





